El actual municipio de Salinas de Oro se llamaba antiguamente Yániz, y reúne también los términos de otras dos poblaciones medievales: Zuazu y Oro.
El pueblo de Yániz se fundó en un altozano al abrigo de los vientos del norte, y bajo la protección de las montañas que lo dominan, separan de Guesálaz, y conforman el diapiro de Salinas de Oro. Junto al pueblo y en su parte más elevada se levantó para su defensa una iglesia encastillada, que divisaba una amplia zona de Tierra Estella incluidos los altos de Montejurra y Monjardín. El pueblo estaba también defendido por el castillo de Oro, construido al parecer sobre la llamada peña Grande o de san Jerónimo, paraje donde se hicieron fuertes, según la tradición, los reyes de Navarra y de León derrotados por Abd al Rahmán en la terrible batalla de Valdejunquera, acaecida entre Muez y Salinas en el año 920.
En 1135 el rey donará al obispo de Pamplona "la villa que se dice Ianiz, et la villa de Zuazu con el castillo que se llama Oro". Desde ese año el poblado de Yániz quedó en propiedad del obispo, pero el castillo volvió en 1291 a la corona.
En 1165 aparece un documento en el que se le llama al pueblo "Yaiz o Salinas" y a partir de 1225, los documentos contemplarán el nuevo nombre de Salinas de Oro.
En el siglo XIV la noble familia de los Goñi, de la que procedía según la leyenda don Teodosio de Goñi, trasladó a Salinas su residencia, y construyó un palacio encastillado en las faldas de la parroquia. Esto hizo que el pueblo se extendiera bajo el palacio descolgándose del antiguo núcleo original, hoy comúnmente llamado "barrio de Garrábea". El palacio fue demolido con la entrada de los castellanos en 1513, y reconstruido después, aunque fue definitivamente derribado en 1947 para vender su piedra.
En el siglo XVI el pueblo contaba con cerca de 60 casas y fue paulatinamente creciendo. El crecimiento alcanzará a mediados del XVIII un aumento considerable de población, alcanzando en 1786 473 habitantes, lo que llevará a la obtención de numerosas ejecutorias de hidalguía, y culminará en 1799 con la reedificación de su Iglesia Parroquial en el centro del poblado.
El paso de las tropas francesas y carlistas, y sus duras tasas e impuestos, fue poco a poco empobreciendo al pueblo. En 1857 alcanzó los 578 habitantes, lo que propició a que se disgregase del valle de Guesálaz, pasando a constituir ayuntamiento separado. En un documento de 1778 se dice que posee "un vascuence tan comprensivo como el de Pamplona", pero su uso se perdió a mediados del siglo XIX.